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1 – São Leonardo da Galafura
Cerca de Régua, «al lado» del pueblo de Poiares, se levanta el mirador de São Leonardo da Galafura. En este paisaje que el escritor Miguel Torga definió de poema geológico, se aprecia con una sola mirada el Valle del Duero y la Sierra de Marão. En este lugar existe una pequeña capilla y un agradable merendero.

2 – Finca de Noval
Por su localización privilegiada y la geometría que forma el colorido de sus viñas, esta propiedad sigue siendo el escaparate del Duero, la más famosa de las fincas de la región. El lugar donde, en opinión de la revista norteamericana Wine Spectator se produjo uno de los 12 mejores vinos del siglo XX (el vintage Noval Nacional de 1931). Situada en la orilla izquierda del río Pinhão, la finca se levanta sobre bancales de muros de pizarra, divididos por trechos de escaleras listados con el mismo blanco de las casas y de la carretera oblicua que atraviesa la propiedad.

3 – Casal de Loivos
Una balconada con otra perspectiva, sobre Pinhão y el valle abierto y curvo del Duero. Junto al cementerio del pueblo, se abre uno de los más bellos paisajes del Duero Vinatero, con la imponente Finca de las Carvalhas delante, la de Roêda abajo, y la de Foz a la derecho y el río al fundo serpenteando junto a Pinhão.

4 – São Salvador do Mundo
Lugar sagrado y mítico situado a pocos quilómetros de S. João da Pesqueira, São Salvador do Mundo es destino de romería y peregrinación, sobre todo de mujeres. Las chicas que se quieren casar con un hombre como Dios manda, cuenta la tradición, tiene que hacer nudos en las retamas que se van encontrando en la cuneta del camino que conduce a la capilla. Desde allí, se avista medio Duero. Al fondo del abismo, describiendo eses entre las escarpadas rocas, corre el río, ahora amansado por el Embalse de Valeira y liberado del famoso salto de agua que, hasta finales del siglo XVIII, constituyó un obstáculo insalvable a la navegación. El lugar era hasta tal punto peligroso que los marineros, al llegar aquí, encomendaban su alma al Señor, entre súplicas a S. Salvador. De entre los náufragos de Valeira, el barón de Forrester fue el más famoso.

5 – Finca del Valle de Meão
Fue, durante décadas, la cuna del mítico vino Barca Velha. Ahora da nombre y uvas a otro vino de mesa tinto: el Quinta do Vale Meão 1999. Enclavada en un suave declive de la orilla derecha del Duero, junto a Pocinho, donde termina la zona declarada por la UNESCO, por el norte, la finca ostenta en su inmensidad y grandiosidad la marca de la fundadora, D. Antónia Ferreira. En nueve años, la empresaria deshizo el monte Meão para plantar cerca de 900 mil vides. Llegó a tener 800 personas trabajando en la construcción de las casas y en la implantación de la viña. D. Antónia murió el año en que la finca fue inaugurada, en 1896. Vale Meão es, por ello, la culminanación de una vida sin paralelo en la región. Esta es la esencia del Duero: la belleza, el sueño, la leyenda y el genio creador.

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