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Desde aquí los portugueses iniciaron en el siglo XV la epopeya que los llevó al encuentro de otros pueblos y culturas… En el Algarve recibimos, siempre con los brazos abiertos, a gran parte de los que visitan Portugal. Algo que queda patente incluso en el clima, suave y con mucho sol durante todo el año.

Y también con playas de excelente calidad. Interminables arenales, limitados por acantilados dorados, islas casi desiertas que marcan la frontera entre Ria Formosa y el mar, o pequeñas bahías, resguardadas por las rocas. El océano, con todos sus tonos de azul, casi siempre tranquilo y cálido, invita a largos baños y a la práctica de los deportes náuticos.

Y también está la sierra. En la que las personas viven en armonía con la naturaleza y mantienen tradiciones que les gusta compartir. Y las ciudades. Silves conserva vestigios del pasado árabe y Lagos de la época de los Descubrimientos. Más cosmopolitas, Portimão y Albufeira viven días y noches llenos de animación. Tavira es un escaparate de la arquitectura tradicional y Faro, la puerta de entrada a la región, merece una visita pausada para conocer su bellísimo centro histórico.

Para relajarse, nada mejor que los distintos tipos de tratamientos en los spas y centros de talasoterapia, y en las Termas de Monchique. También hay muchos campos de golf premiados internacionalmente en los que podemos relajarnos mientras practicamos algo de ejercicio. Y hoteles, urbanizaciones y complejos, desde los más sencillos a los más sofisticados. Un amplio abanico que tiene en común el auténtico gusto por la hospitalidad.

Senderos para recorrer a pie o en bicicleta permiten conocer la región, como la Vía Algarviana por el interior o la Ruta Vicentina por uno de los tramos de costa mejor conservados de Europa. Los paseos en barco son otra forma ecológica de observar la fauna y la flora.

En la mesa destaca el pescado fresco y el marisco, a la parrilla o en cataplanas. Sabores divinos que se aprecian en una sencilla terraza de playa o en los restaurantes más sofisticados distinguidos con estrellas Michelin, en los que sus cocineros reinterpretan la gastronomía tradicional. Son otras de las experiencias que no se debe perder al visitar esta región.

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